Voy a contar una historia que me parece preciosa y que tiene un gran significado para toda esa gente que no encuentra su sitio o que se siente rechazada...
Esta noche como tantas antes, mis ojos se alzaron al vacío para perderse en la contemplación de mi adorada luna, guía y consejera de corazones enamorados, de amantes olvidados y poetas confusos, esta noche de nuevo buscaba el consuelo que tan sólo su taciturna mirada ofrece al alma cansada y confusa.
Sin embargo esta noche mi bella consejera no estaba sola, a su lado un destello azul emitía fulgurantes miradas de cariño y ternura, era ella no había duda, me hallaba contemplando lo inexplicable, la estrella azul se alzaba ante mis ojos.
Cuenta la leyenda que hace tiempo ya, tanto que no hay mente capaz de recordar la fecha exacta, nació en una aldea de la serranía una niña, blanca como la nieve y delicada cual pétalo de flor, hermosa como ella sola, dulce y cariñosa como el beso más sutil de amor sincero.
Cuentan que la pequeña Paula, era tan hermosa como frágil, su salud se encontraba mermada debido a los escasos cuidados que su madre había tenido durante la gestación, acompañados por la tendencia al maltrato con que su padre la obsequiaba cada vez que llegaba furioso con su propia existencia, lo cual era demasiado a menudo lamentablemente.
Sin embargo la frágil niña, fue creciendo y asemejándose cada día un poco más a esas hermosas muñecas de porcelana que se exhiben en la ventana de coleccionistas y anticuarios; más un día aciago y tormentoso la niña desapareció para no volver a saberse de ella, unos dicen que marchó cansada de una pesada existencia de amargura y llanto, otros que su mal padre acabó con la belleza que no podía poseer, otros que fue su madre celosa del poder que ejercía sobre él quien puso fin a sus días.
Más todo son conjeturas, tan sólo eso..........
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